Generador de Códigos QR para Cartas y Menús Gratis

Convierte la carta de tu restaurante en un código QR para mesas, escaparates y bolsas para llevar. Descarga un PNG listo para imprimir o un SVG escalable. Gratis y sin registro.

Contraste 21,0:1

Qué es un código QR para la carta

Un código QR para la carta es un código QR estático que contiene la dirección web de una carta en línea, de modo que al escanearlo en la mesa la carta se abre en el navegador del cliente.

Un código QR para la carta vale lo que vale la página que hay detrás. El código en sí es lo de menos: es un enlace impreso. Lo que decide si los clientes comen a gusto o se desesperan es si la carta carga rápido en un teléfono con una sola raya de cobertura, y si se puede leer sin pellizcar ni arrastrar.

Aloja la carta en un sitio que controles, como una página web normal. Después genera un código para esa dirección e imprímelo una vez. Si la dirección no cambia, puedes cambiar la carta a diario sin reimprimir un solo expositor de mesa.

Cómo crear un código QR para la carta

  1. 01

    Pon tu carta en una dirección web estable

    Algo como turestaurante.com/carta. Mantén esa dirección fija para siempre y cambia el contenido que hay detrás: eso es lo que te ahorra reimprimir cuando cambian los precios.

  2. 02

    Compruébala antes en un teléfono

    Ábrela con datos móviles, no con el Wi-Fi del restaurante. Si tarda más de unos segundos, o si tienes que hacer zoom para leer un precio, arréglalo antes de imprimir nada.

  3. 03

    Genera el código QR

    Pega arriba la URL de la carta y pulsa Generar QR. Una URL corta da un dibujo con módulos grandes, que es lo que quieres en un expositor de mesa pequeño.

  4. 04

    Descarga el SVG para imprimir

    Usa el SVG para todo lo que vaya a una imprenta: se mantiene perfectamente nítido a cualquier tamaño. El PNG de 1024 × 1024 px sirve para tarjetas de mesa impresas en láser.

Cómo hacer bien la página de la carta

  • Una página web es mejor que un PDF

    Un PDF se abre como un documento de ancho fijo que el teléfono muestra demasiado pequeño, y normalmente se descarga antes de verse. Una página HTML normal se adapta a la pantalla y pesa una fracción.

  • Tamaños de impresión que funcionan

    Leído desde la mesa a unos 30 cm, un código de unos 3 cm de lado es cómodo. En un escaparate que se lee a dos metros, apunta a unos 20 cm. La regla práctica es una décima parte de la distancia de lectura.

  • No toques el borde blanco

    La zona de silencio alrededor del código —el margen en blanco que incluye cada descarga— es lo que permite al lector encontrar el dibujo. Recortarla para que encaje en un diseño es la causa más común de que falle el código de una carta impresa.

  • Un código, muchos sitios

    La misma URL de la carta puede ir en los expositores de mesa, el escaparate, la bolsa para llevar y el folleto de reparto. No hay coste por escaneo ni límite, así que genéralo una vez y reutiliza el archivo.

  • Cartas distintas, códigos distintos

    Comidas, cenas, bebidas y sugerencias del día se gestionan mejor como páginas separadas con códigos separados que como una página larguísima por la que hay que desplazarse mientras el camarero espera.

  • Ten cartas en papel a mano

    No todos los clientes tienen un smartphone, datos móviles o la vista para leer una pantalla con poca luz. En varios lugares, una carta solo en QR también plantea obligaciones de accesibilidad. Unas cuantas cartas impresas lo resuelven todo.

Dónde ponen el código los restaurantes

  • Expositores y adhesivos de mesa
  • Vinilos en escaparates y puertas
  • Bolsas y cajas para llevar
  • Manteles individuales impresos
  • Tarjetas de barra y mostrador
  • Pizarras y caballetes en la acera
  • Folletos de reparto a domicilio
  • Carpetas de habitaciones de hotel

Esta herramienta codifica un enlace. No aloja tu carta, no crea la página ni actualiza los precios: tú mantienes el control de la página, y por eso nada de aquí puede empezar a cobrarte por ella más adelante.

Como el código es estático, nunca caduca y no hay ninguna suscripción que pueda desactivarlo. La otra cara es que no puedes cambiar su destino después de imprimirlo, así que mantén estable la URL de la carta.

Preguntas sobre esto

En tu propia web, en una dirección fija como turestaurante.com/carta. Así la URL queda bajo tu control, el código impreso sigue siendo válido por mucho que cambies los platos, y ningún tercero puede poner un anuncio o un muro de pago delante.

Puedes, pero una página web funciona mucho mejor en el teléfono. Los PDF se abren con un ancho de página fijo, obligan a hacer zoom con los dedos y a menudo pesan varios megas. Si solo tienes un PDF, al menos hazlo en vertical y a una sola columna.

Más o menos una décima parte de la distancia desde la que se escaneará. Unos 3 cm para un expositor de mesa que se lee con el brazo extendido, y unos 20 cm para un escaparate que se lee a dos metros. No recortes nunca el margen blanco alrededor del código.

Sí, siempre que no cambie la dirección web. El código contiene la URL, no los platos, así que puedes editar precios y platos tantas veces como quieras. Lo que te obligaría a reimprimir es cambiar la URL.

Ni cuota ni cuenta. Como el código apunta directamente a tu URL, sin servicio de redirección de por medio, aquí no hay nada que pueda caducar, limitar los escaneos o empezar a cobrar. Funciona mientras funcione la página de tu carta.

Sí. Algunos clientes no tienen smartphone ni datos, o les cuesta leer una pantalla pequeña, y en algunos lugares las normas de accesibilidad hacen que una alternativa no digital sea prácticamente obligatoria. Tener unas cuantas cartas impresas detrás de la barra casi no cuesta nada.