Códigos QR en flyers y carteles
De qué tamaño debe ser el código en cada formato de papel, en qué parte de la página consigue más escaneos y las pocas palabras a su lado que hacen que la gente se moleste en escanearlo.
Respuesta cortaEn un flyer que se lee en la mano, imprime el código QR a unos 3–4 cm; en un cartel que se lee a entre uno y tres metros, a 10–30 cm, más o menos una décima parte de la distancia de lectura. Colócalo donde termina la mirada —normalmente abajo a la derecha, y a la altura de los ojos en un cartel— con una llamada a la acción breve y la URL impresa al lado.
Tamaño según el formato
El tamaño del papel no decide el tamaño del código; lo decide la distancia a la que se pone la gente. La regla práctica es de 10:1: un código que se lee a 30 cm necesita unos 3 cm. El método completo, incluido cómo cambia el mínimo con la longitud del enlace, está en tamaño del código QR para imprimir. Aplicado a los formatos habituales:
| Formato | Cómo se lee | Ancho del código |
|---|---|---|
| Flyer A6 o postal | En la mano, a 20–30 cm | 2,5–3 cm |
| Flyer A5 | En la mano, a unos 30 cm | 3–4 cm |
| Folleto o aviso A4 | En la mano, o en un tablón al alcance del brazo | 4–6 cm |
| Cartel A3 | En una pared, a 1–1,5 m | 10–15 cm |
| Cartel A2 | En una pared o un escaparate, a 1,5–3 m | 15–30 cm |
| A1 y mayores | Desde el otro lado de una sala o de la calle | Una décima parte de la distancia real |
Los carteles son donde más a menudo los códigos se quedan pequeños. Un código de 5 cm que parecía generoso en la pantalla del diseñador es una mota a dos metros, y la gente no se acerca a un cartel para averiguar qué hace un código. Si el diseño no puede darle al código su tamaño, probablemente el cartel necesita otro objetivo que no sea «escanea esto».
Usa el SVG para cualquier impresión profesional y para todos los carteles. Se mantiene nítido a cualquier tamaño; un PNG ampliado a 20 cm, no. Consulta PNG vs SVG.
Dónde colocarlo en la página
- Abajo a la derecha es el sitio habitual. Los lectores suelen terminar ahí, después de que el titular y los detalles les hayan dado un motivo para escanear.
- A la altura de los ojos en los carteles. Un código en lo alto de un cartel alto o cerca del suelo se escanea con un ángulo muy forzado, si es que se escanea. Apunta a la altura del pecho o de los ojos en el lugar donde vaya a colgarse de verdad.
- Nunca en un pliegue. En los folletos plegados, mantén el código entero dentro de un solo panel. Un pliegue que atraviesa los módulos es un daño que el código tiene que absorber.
- Bien dentro del corte. Los códigos demasiado cerca del borde acaban recortados en el acabado o tapados por chinchetas y cinta adhesiva. Deja margen más allá de la zona de silencio.
- Sobre un fondo liso. No sobre una fotografía, un degradado o una textura. Dale al código y a su margen blanco una zona plana y clara para ellos solos. Más sobre esto en colores de un código QR.
- Un solo código por pieza. Con dos códigos, la gente tiene que elegir antes de saber qué hace cada uno.
Piensa también en dónde va el cartel. Un cartel de escaparate recibe reflejos desde fuera; un código detrás de un cristal a pleno sol puede ser ilegible a mediodía. Un cartel en un vehículo en movimiento, en lo alto de una pared o por encima de una multitud quizá no se pueda escanear a ningún tamaño: en ese caso, imprime la URL en grande.
Las palabras junto al código
Un cuadrado sin más le pide a la gente que te confíe su cámara sin decirle por qué. Una llamada a la acción breve a su lado le dice qué va a obtener, y eso suele ser lo que convierte un vistazo en un escaneo.
- Di el resultado. «Escanea para comprar entradas», «Escanea para ver la carta», «Escanea para reservar una visita»; no solo «Escanéame».
- Sé breve. De tres a cinco palabras, bien visibles junto al código, no escondidas debajo en letra pequeña.
- Imprime también la URL. Una dirección corta y legible bajo el código sirve a quien tiene problemas con la cámara, a quien fotografía el cartel para verlo más tarde o a quien simplemente prefiere teclear. Además muestra adónde lleva el código, lo que tranquiliza a los más prudentes; los motivos están en ¿son seguros los códigos QR?.
Enlaza a una página que funcione en el móvil y que dé exactamente lo que prometía el texto. Un cartel que dice «Escanea para comprar entradas» y lleva a la página de inicio pierde a la mayoría de la gente que había convencido.
Enlaces, medición y la prueba impresa
Los códigos de este sitio son estáticos: el enlace va codificado directamente en el patrón, así que nunca caduca, pero tampoco puede cambiarse una vez impreso. De ahí salen dos consecuencias. Usa una URL que controles y que vayas a mantener activa mientras los flyers circulen, y asegúrate de que es correcta antes de imprimir: una errata es para siempre. Las ventajas e inconvenientes se explican en QR estático vs dinámico.
Para saber cuánta gente llegó desde el impreso, dale a cada campaña su propia URL con parámetros UTM, de modo que las visitas aparezcan por separado en tu herramienta de analítica. Usa un enlace por campaña o por ubicación si quieres compararlas. Cómo configurarlo se explica en medir escaneos de código QR. Los parámetros de seguimiento alargan el enlace, así que comprueba después que el código sigue teniendo un tamaño cómodo.
- Imprime una prueba a tamaño final, en el papel final.
- Escanéala desde la distancia real, con la luz real y con al menos dos móviles.
- Comprueba que la página que se abre es la que promete el texto y que funciona con datos móviles.
- Solo entonces aprueba la tirada completa.
Para conciertos, talleres y congresos, el generador de códigos QR para eventos está pensado para enlaces de entradas e inscripciones.
Crea un código listo para imprimir en tu flyer o cartel:Generar un código QR
Preguntas relacionadas
Unos 3–4 cm en un flyer A5 que se lee en la mano, o 2,5–3 cm en una postal A6. Hazlo más grande si el enlace es largo, porque un código más denso necesita más espacio para que cada módulo siga siendo legible.
Más o menos una décima parte de la distancia desde la que se va a escanear: 10–15 cm en un cartel A3 que se lee a cerca de un metro, y 15–30 cm en un cartel A2 que se lee a dos o tres metros.
Abajo a la derecha es lo habitual, porque ahí suele terminar la mirada. En un cartel, además, debería quedar más o menos a la altura de los ojos en el lugar donde se cuelgue, lejos de pliegues, bordes y cualquier cosa que pueda taparlo.
Una llamada a la acción breve que diga qué se obtiene al escanear, como «Escanea para comprar entradas» o «Escanea para ver la carta», y debajo la URL corta impresa para quien no pueda o no quiera escanear.
No con un código estático, que es lo que crea este sitio. El enlace va codificado en el propio patrón. Usa una página que controles para poder cambiar lo que muestra sin cambiar su dirección.